Rafael Ramírez: La gallina degollada

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Como en el cuento de terror de nuestro suramericano Horacio Quiroga, ahora asistimos impávidos al degollamiento de nuestra “gallina de los huevos de oro”, es decir, de nuestra querida Nueva PDVSA.

 

Nuestra empresa, refundada por la Revolución y rescatada por el pueblo del desastre en que la dejaron los autoproclamados “meritocráticos” después del Sabotaje Petrolero, fue, durante todos los años del Gobierno Revolucionario del Comandante Chávez, el puntal, la vanguardia de nuestras posibilidades de transformaciones económicas y sociales, de la estabilidad económica y social del país.

 

Fue sólo después de derrotar el Sabotaje Petrolero, que rescatamos a nuestra empresa nacional y la convertimos en el instrumento de desarrollo y despliegue de nuestra Política de Plena Soberanía Petrolera, la política petrolera del Presidente Chávez. Era el nacimiento de la Nueva PDVSA y su subordinación al Estado Venezolano.

 

Antes de este acontecimiento, el Gobierno, por intermedio del entonces Ministerio de Energía y Minas, era incapaz, no tenía posibilidad de impulsar ni desarrollar a la entonces novísima “Ley Orgánica de Hidrocarburos”, promulgada en el marco de las Leyes Habilitantes de 2001 y que era expresión de las disposiciones de la Constitución de 1999, específicamente,  de la reserva que el Estado había hecho de la actividad petrolera y de su empresa nacional Petróleos de Venezuela, por “razones de soberanía económica, política y de estrategia nacional”.

 

El Presidente Chávez le asignaba una gran importancia al manejo de PDVSA y a la conducción de nuestra política petrolera, yo estuve allí con él, desempeñando ambas responsabilidades durante 12 años consecutivos. Entonces, tengo autoridad para hablar, por el conocimiento de los detalles, razones y motivaciones en decisiones relativas a la Política Petrolera y PDVSA. Por eso siempre actúo con la mayor responsabilidad en mis opiniones y comentarios en cuanto al tema, porque no se trata sólo de mi gestión al frente de la Industria, es la de nuestro gobierno en ese periodo.

 

Puedo decir, que nuestra Política Petrolera y nuestro desempeño al frente de la empresa, ha sido exitosa y beneficiosa para el país, tal como lo reflejan sus resultados y sus efectos sobre la economía en el periodo. Por primera vez, en cien años, se utilizó el petróleo como instrumento de liberación de nuestro pueblo, reafirmando nuestra soberanía, con una correcta política de defensa del precio, explotación de nuestro recurso, captación de renta, establecimiento de alianzas estratégicas, ocupación del territorio, fortalecimiento de nuestra empresa y participación en el desarrollo social y en el de toda la Nación.

 

PDVSA pasó de ser una empresa elitesca y anti nacional, a convertirse en una empresa nacional, de los venezolanos, con todas las capacidades y experticias técnicas, para competir en un negocio tan complejo a nivel mundial, subordinada al Estado y al servicio del pueblo.

 

Pero como le gustaba decir al Comandante Chávez: “Dios habla con la matemáticas”. Así, utilizando esta frase atribuible a Pitágoras, veamos algunos números, sólo algunos.  Por supuesto, me centraré en los años de mi gestión.

 

En 1999 nuestras reservas de petróleo eran de 78 Mil MMBls, en 2013 nuestras reservas de petróleo eran de 298.353 mil MMBls. En 1999 PDVSA tenía 48.000 MM $ en activos y 32.000 MM$ en patrimonio, con un déficit (pérdida) de 14.626 MM$; pero en el año 2013, la Nueva PDVSA tenía 231.120 MM$ en activos y 84.486 MM$ en patrimonio, con un superávit (ganancia) de 12.907 MM$. En 1999, no existía el concepto de Desarrollo Social, más allá de un escaso asistencialismo y la consabida “cesta de Navidad”; entre 2001-2013, la Nueva PDVSA desembolsó 207.913 para el desarrollo social, financiando 33 Misiones Sociales, FONDEN y FONDESPA.

 

Durante la batalla por la Plena Soberanía Petrolera; se eliminaron los Convenios Operativos, con los que se había privatizado la producción de PDVSA, se Nacionalizó la Faja Petrolífera del Orinoco, certificamos la reserva de petróleo más grande del mundo, acabando con la estafa del bitumen, por medio del cual se saqueaba nuestro petróleo; se ajustó el Régimen Fiscal Petrolero (Regalías, Impuestos), pasando la participación del Estado del 57% al 94% del negocio; se conformaron más de 33 Empresas Mixtas con Empresas Internacionales, donde PDVSA mantenía un 60% mínimo de participación y el control total de las operaciones, exportaciones y; todas las empresas subordinadas a nuestras leyes y a nuestra Soberanía Jurisdiccional. En ese período logramos captar 487.000 MM$, para el Estado y el Pueblo.

 

En el último informe de gestión de 2013 se reflejan claramente los resultados del trabajo: una producción de 3.01 Millones de barriles por día; una exportación de 2.425 Millones de barriles día, 590 MBD al mercado Interno. Nuestras refinerías nacionales con una capacidad operativa de procesar y producir 1.127 millones de barriles día de productos, abasteciendo completamente al mercado interno; 301 taladros activos; 76 buques operando. Obtuvimos 134.326 Millones de dólares de ingresos; 13.023 millones de dólares al desarrollo social; 19.262 millones de dólares en Regalías y otros impuestos; 7.845 millones de dólares en Impuesto Sobre la Renta; 12.907 millones de dólares de ganancia integral. En el período entre 2005-2013, se invirtieron más de 121.678 millones de dólares en el desarrollo del negocio.

 

La Nueva PDVSA, además de su desempeño exitoso en el período, se transformó en punta de lanza de nuestra política exterior, dándole piso concreto a las relaciones estratégicas. Manteniendo una correcta política de diversificación de mercados que nos permitió colocar el 42% de nuestra producción en Asia, 35% en USA, 14% en El Caribe, 4% en Europa y 5% resto del mundo.

 

La Nueva PDVSA se avocó a coordinar y trabajar en los grandes proyectos del Comandante Chávez, un esfuerzo extraordinario, para darle base material productiva al “Proyecto Socialista Orinoco”, desplegado con gran esfuerzo de nuestros obreros y grandes inversiones en lo que sería el futuro del país y el reordenamiento de nuestro territorio: El Proyecto de la Faja Petrolífera del Orinoco, nuestra ventana al futuro. Igual coordinamos, con base en nuestras capacidades humanas y técnicas, varias Misiones Sociales, entre ellas, las de mayor impacto: Misión Barrio Adentro, Misión Ribas y la Gran Misión Vivienda Venezuela.

 

En la Nueva PDVSA no quedó vestigio de la tercerización y se revirtieron con éxito todas las operaciones que habían sido privatizadas durante la “Apertura Petrolera”. Nuestra empresa, estaba allí, donde se requería su esfuerzo: recuperamos nuestras capacidades operativas e impulsamos nuestro alcance de trabajo en áreas nuevas como Costa Afuera, La Faja, el Gas, taladros, transporte, usamos nuestra propia tecnología, combustibles limpios, alcanzamos soberanía operacional, recuperamos con éxito las actividades que habían sido privatizadas, recuperamos la calidad de vida de nuestros trabajadores, escuelas, sedes, viviendas; no hubo Estado ni Municipio al que no se le prestara ayuda: asfalto, escuelas, carreteras, puentes, fábricas; al Poder Popular, a la agricultura, a otros Ministerios, empresas, entes del Estado; hicimos más de 660 mil viviendas con la Gran Misión Vivienda Venezuela, Petrocaribe, las Comisiones Mixtas de Cooperación; entregamos nuestras sedes a las Universidades: la Bolivariana, la UNEFA, el Instituto Universitario de Caracas, construimos nuevas universidades, Aldeas Universitarias; los Distritos Sociales de PDVSA; las maravillas de PDVSA La Estancia: Plaza Venezuela, Boulevard de Sabana Granda, el Cine Cardón, la Plaza Venezuela, Las Laras, La Esfera de Soto, etc.

 

Desarrollamos todas las iniciativas del Comandante, por más complejas que fueran, lo hicimos, y se cumplió el objetivo trazado, en alimentación, abastecimiento, apoyo a las centrales termoeléctricas, suministro de gas, fábricas de todo tipo para industrializar al país, empresas comunales. Hicimos revolución y nuestros trabajadores, eran libres, orgullosos, formados profesionalmente, técnicamente, consientes, estudiaban, participaban en las actividades políticas, sociales y culturales voluntariamente, sin presión, sin listas. No se perseguía a nadie.

 

Si en este proceso, esta ofensiva, algún directivo, gerente o trabajador, se corrompió, traicionó este esfuerzo, entonces, que asuma su responsabilidad, que tenga un juicio justo. Yo no apoyo, ni he apoyado la corrupción. Lo que digo es algo más claro que el agua: PDVSA no es la única que ha sufrido este flagelo, puedo mencionar infinidad de empresas públicas y privadas, instituciones que han incurrido en este tipo de faltas. Lo que no puedo aceptar es que a los trabajadores de la Nueva PDVSA se les trate como a unos delincuentes y que este argumento de la corrupción se use contra la Nueva PDVSA, para poder arremeter contra ella y tomar el control de todos sus procesos y repartírsela o degollarla para satisfacer intereses grupales o mezquinos, preparando el terreno para su privatización.

 

Un compañero de mi afecto, comentaba, que si yo pensaba que por no estar al frente de la Empresa ella no podría funcionar. No hermanos, no se trata de intereses personales o apetitos de poder, no, yo tuve una gestión exitosa y revolucionaria con el Comandante Chávez, yo lo que soy es el Ministro de Petróleo de Chávez, así me conoce el pueblo y de eso estoy muy orgulloso. Lo que yo sí quisiera es retar a quien sea a comparar nuestra gestión, la de Chávez-Ramírez, con cualquier otra.

 

No puedo aceptar que el pranato de la política, arremeta contra este trabajo hermoso, bueno, gratificante a favor del país, de su desarrollo. No me interesa qué cálculo político estén haciendo los que así actúan o los que guardan silencio, la verdad es que lo que está pasando en PDVSA es un desastre y es culpa de quienes la han administrado a partir de 2014 hasta la fecha. Si PDVSA no se recupera, no habrá recuperación de nuestra economía, aunque es necesario superar el modelo rentista petrolero, la realidad es que éste seguirá siendo hegemónico en el país por más tiempo, hay que captar la renta para construir otro modelo.

 

En vez de destruir la empresa, con una insólita irresponsabilidad y falta de capacidad y liderazgo, lo que hay que hacer es asumir sus responsabilidades, rectificar sus errores, restablecer la autoridad y sus capacidades técnicas y operacionales para sacarla de esta situación de colapso, terror y persecución en que se encuentra.

 

Ahora se argumenta que se descubrió otra “conspiración” para tumbar la producción, yo me pregunto ¿hasta cuándo el Presidente y los que conducen la empresa van a seguir evadiendo su responsabilidad?, todo es una conspiración, un sabotaje, ¿hasta cuándo? La gente está cansada de que el gobierno no asuma su responsabilidad.

 

¿Que hay injerencia extranjera y presión política?, sí, pero siempre la ha habido y el Comandante Chávez, no sólo la denunciaba sino que la derrotaba. Si estamos confrontando una guerra económica, entonces es claro que la estamos perdiendo y por tanto hay que cambiar la conducción en esta guerra para preservar nuestras conquistas.

 

Siempre hay una excusa: la corrupción, la conspiración, PDVSA, presos ván y prtesos vienen. Todos están presos o perseguidos, ¿y ahora qué? ¿Es culpa del Comandante Chávez?, ¿de sus decisiones anteriores?. Los que estuvimos a su lado: ministros, oficiales, compañeros estamos en la obligación de hacer una raya roja. Hasta acá fue el Gobierno del Comandante Chávez y de 2013 hacia adelante, el Gobierno del Presidente Maduro. Yo soy Chavista.

 

El problema de todo ésto es que por la vía que va, cosa que tengo más de un año escribiendo, denunciando, y conversando, y que me ha costado persecución política, pranato, ofensas, acusaciones y linchamientos morales, hasta la intención de entregarme a gobiernos extranjeros, hostiles. Todo ésto va a terminar en la entrega de PDVSA, la reversión, en los hechos, de la Política de Plena Soberanía Petrolera, se habla de “flexibilizar”, “romper las amarras para la inversión extranjera”, ¿Qué significa eso?, junto a la nueva “Ley de inversiones extranjeras” y la sentencia que permite la aprobación de los contratos petroleros directamente por el TSJ, pareciera que vamos a un retroceso en nuestra política petrolera.

 

Aquí los que “conspiran” son las transnacionales y los grupos económicos que quieren ponerle la mano al petróleo, como hicieron con el “Arco Minero”, estimulan la persecución de los revolucionarios, el caos y el éxodo, para luego venir a “salvar” a PDVSA, privatizándola. Será el saqueo de nuestra empresa, y por ende, del país.

 

Hay una tendencia, clara y preocupante, del gobierno, de distanciarse del Comandante Chávez. Ahora parece su obra fue mala o debe ser superada. Tenemos al Presidente Maduro, porque Chávez se nos fue, no porque fuese un mal Gobierno, al contrario, ha sido el mejor gobierno de nuestra historia.

 

Han sido una serie de decisiones que, una tras otra, se alejan de Chávez: primero PDVSA, ya no es la Nueva PDVSA Roja Rojita, es otra; luego la Constitución, ya no será la de Chávez, será otra, que ni siquiera sabemos que será; luego, ya no es el Plan de la Patria de Chávez, su legado para la posteridad, ahora será otro Plan; ahora ya no es el PSUV, ahora es otro partido, sin color, sin pasión, sin ideología, es algo “ni fu, ni fa”, es el nacimiento del madurismo.

 

Por ésto se persigue a los rostros políticos asociados a la gestión del Comandante Chávez, les incomodamos, yo lo he advertido, uno por uno seguirán saliendo, desplazados y perseguidos, lo cual parecía simplemente impensable hace unos pocos años atrás.

 

Yo creo en Chávez, en sus políticas desarrolladas exitosamente a favor del pueblo y del país, creo que lo que está sucediendo se aleja mucho de su obra, su política, su esfuerzo.

 

Habría que preguntarse: ¿Cuál es el Plan económico?, ¿vamos a reelegir al Presidente sólo porque manifiesta la intención de mejorar?, ¿quién es el responsable de la Hacienda Pública?, ¿vamos a ir al colapso, a la derrota, a un pacto, a una guerra?, ¿se va a provocar un conflicto para que sea un escenario donde todos perdemos?, ¿cómo hacerle frente a la injerencia extranjera, cómo disuadir una agresión?, ¿Cuál es el rol del PSUV?, ¿Qué va a pasar con PDVSA y nuestra política petrolera?, ¿Qué va a pasar con nuestros recursos naturales, el petróleo, el gas, el oro?, ¿hasta cuándo va a seguir la represión y la persecución a la disidencia política? Son todas preguntas orientadoras de una discusión impostergable.

 

En mi contra sigue la agresión, con la palabra, las acusaciones de seres indignos, inmorales. ¿Quién les cree?, en una extraña alianza con lo peor de la extrema derecha, pretenden agredirme, perseguirme, vilipendiarme. No podrán. La política del sector que está controlando el poder y apartando o persiguiendo a los Chavistas, se den cuenta o nó, está claramente representado en las bravuconadas, descalificaciones que se profieren a cada rato, me recuerda mucho aquella actitud altisonante de Noriega.

 

El odio expresado contra mí, es el mismo profesado de manera irresponsable contra los venezolanos que se han ido del país por la situación económica, social, de seguridad, la falta de perspectiva de futuro. ¿Cómo se pueden hacer este tipo de declaraciones miserables, contra los jóvenes y venezolanos de todo tipo que salen de la patria, con tristeza a buscar nuevos horizontes? ¿Nadie va a llamar la atención sobre ésto? ¿Es que no hay un jefe que ponga las cosas en su sitio? ¿No hay responsabilidad política?

 

Yo sí espero que pronto puedan volver la gran cantidad de venezolanos, jóvenes, profesionales, obreros, que han salido al exterior, dejado la Patria. Yo lo dije en mi artículo “No te vayas”, los he visto en las calles, de mesoneros, trabajando, explotados, algunos con rabia, la mayoría, como somos los venezolanos, sin odio.

Volverán muchachas, muchachos, volveremos. El que siga esperando una postura mía de comparsa o coro con la extrema derecha o nuestros agresores extranjeros, no me conocen, me subestiman. Mi postura, mi posición, es y será siempre desde el bando del Bolivarianismo, de la patria. Hablo por los que no pueden, los amenazados, los que han caído en el chantaje del silencio. Alertar, orientar, defender los principios, trabajar por la unidad del país y de las fuerzas patriotas, es nuestra responsabilidad histórica. Lo que está pasando en PDVSA es un reflejo de lo que está pasando en todo el país. Se impone una profunda reacción política para acompañar al pueblo en recuperar el legado de Chávez. ¡Con Chávez siempre, Venceremos!

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